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Nutrición Pscicológica

Nutricion en la web

Existe una relación estrecha entre la alimentación y la conducta humana; la influencia de ciertos alimentos en la psicología de las personas creemos que cada vez tiene más importancia. Es así que hay alimentos que pueden contribuir significativamente en la mejora de los estados depresivos, disminuir cuadros ansiosos, mejorar la concentración, recuperarse del deterioro de una adicción y en general de proporcionar a la persona un equilibrio saludable para su mente y cuerpo.

Por estas razones unimos estos dos campos de investigación de la salud humana: La Nutrición y la Psicología y trabajamos en conjunto a través del uso de la Psicoterapia y Los Planes Nutricionales Este espacio busca abrir el interés en la alimentación y la mente, dando a conocer las propiedades de los alimentos y su influencia en los problemas psicológicos.

 

METODOLOGÍA

 

Nuestro método de trabajo:

 

 

  • Acoger a la persona
  • Determinar el problema
  • Pasar por la entrevista psicológica y nutricional
  • Empezar el trabajo terapéutico y el plan nutricional correspondiente
  • Evaluar los avances periódicamente

 

 

Psiconutrición, comer con cabeza

 

El mejor medicamento que existe para controlar el ansia de comer es... decidirlo.

 

”No es hambre; es ansia lo que siento”, es una manifestación frecuente entre los pacientes con problemas de sobrepeso.

 

Todos encerramos deseos de satisfacción más o menos justificada. La importada - y aceptada - palabra de "estrés emocional" es un baúl de sastre, donde van a parar todos los retales de insatisfacciones o frustraciones de trabajo, sentimentales, familiares, tristezas que quedan prendidas en el inconsciente...

 

El gusto, el placer por la comida, las prisas del día a día, las adicciones… Todo esto nos influye y muchas veces nos aleja a la hora de seguir una dieta equilibrada. Comer bien y sano es algo que se debería aprender e interiorizar desde la infancia. Las dietas milagro, seguir los rugidos del estómago o cómo se alimenta tu famoso favorito no son útiles cuando no conoces tus propias necesidades nutricionales.

¿Sabes qué cantidad de hidratos de carbono necesita tu cuerpo cada día? ¿Sabes en qué alimentos puedes encontrarlos? ¿Y qué cantidad de cada uno de esos alimentos debes tomar? ¿Qué alimentos tienen más vitaminas? En definitiva, ¿sabes lo que comes?

Preocuparse por la alimentación no es comer poco o mucho. Precisamente, cada uno de nosotros tiene unas necesidades diferentes de nutrientes: niños, adultos, deportistas, personas con sobrepeso, embarazadas, profesionales con trabajos que requieren esfuerzo físico, oficinistas, etc.

 

Aprender a comer es aprender hábitos para conocer “lo que pide nuestro cuerpo” y usar los alimentos como “aliados” para mantenernos sanos. Además de conocer qué comemos, tenemos que respetar todas las comidas y establecer unos horarios, unas rutinas. Por prisas, a veces nos podemos saltar el desayuno, y luego aguantamos hasta el mediodía, y nos damos el atracón. O nos saltamos la cena porque pensamos que nos va a engordar. Todas las comidas tienen su importancia. Adaptarnos a estos ritmos y a pensar qué alimentos necesitamos en cada momento será complicado al principio, pero luego se convertirá en algo natural y no irás con la báscula encima midiendo ingredientes ni pendiente del reloj.

Los expertos en dietética y nutrición nos guían para conocer qué es mejor para nosotros. Intervienen en la alimentación de una persona o de un grupo. Por ejemplo, pueden investigar y analizar las necesidades alimentarias de los niños en un comedor de colegio, ayudarte a adelgazar, o garantizar el bienestar y la calidad de vida de las personas mayores y de los enfermos crónicos.

Sus campos de actuación son muy variados, según los ejemplos:

Alimentación en la salud y en la enfermedad

Salud pública (desde organismos gubernamentales)

Empresas del sector de la alimentación y/o la restauración

Investigación y docencia

Para adaptar los consejos dietéticos a cada persona o grupo, los nutricionistas saben que la alimentación está ligada al ser humano y a la sociedad. Deben aprender constantemente nuevos conocimientos, porque en nuestra alimentación influyen factores como la salud, la economía, la cultura o la religión, y son importantes para adaptar sus consejos dietéticos a nuestras necesidades.

 

La educación es la base de casi todas las conductas del ser humano y los hábitos saludables también se aprenden. Poco a poco, de forma paulatina, las familias deben inculcar a sus hijos e hijas estos hábitos para que desde pequeños sepan cómo cuidarse y gocen de un estado de bienestar y una buena calidad de vida.

La importancia de educar para la buena alimentación, los hábitos de higiene y el cuidado del cuerpo son tres temas en los que se debe hacer especial hincapié.

 

La alimentación equilibrada

La población infantil española con problemas de sobrepeso se ha triplicado en los últimos 15 años, debido a causas como los cambios nutricionales o el sedentarismo.

Una alimentación saludable es uno de los pilares del buen estado general y del rendimiento escolar. Será la que proporcione los nutrientes necesarios para un adecuado crecimiento y desarrollo y posibilite la necesaria actividad física. En consecuencia, se adaptará a las necesidades de cada persona, a las diferentes etapas del crecimiento y al ejercicio físico realizado. Es primordial que padres y madres alimenten a los menores de forma equilibrada, variada y suficiente. La siguiente pirámide de la alimentación nos indica cuáles son los tipos de alimentos recomendados y las raciones diarias de cada uno de ellos.

Revolucionado y transformado lo que comemos, y muchos nos sorprendemos de las nuevas recetas, que parecen hechas con magia (y no con química).

Por mucho que pensemos que el educador nutricional es una especie de profesor severo que nos quita las comidas que más nos gustan y nos hace pasar hambre, esto no es así. Precisamente, su principal misión no es imponer, sino educar. Educar, en la prevención y la promoción de la salud y de los buenos hábitos alimentarios.

Por eso, nuestra nutricionista se preocupa de que comamos alimentos seguros y de que tengamos una oferta alimentaria equilibrada.

Gracias a su trabajo aparecen nuevas ideas, No nos quedamos sólo con el mensaje de “¡esto no se come!”.

 

¿Que significa comer emocionalmente?

Comer emocionalmente es el uso de los alimentos como forma de afrontar las emociones en lugar de como forma de calmar el hambre. A todos nos ha pasado alguna vez, cuando nos hemos acabado una bolsa entera de patatas fritas sólo por aburrimiento o hemos devorado una galleta tras otra mientras hincábamos los codos ante un importante examen. Pero cuando se hace habitualmente —sobre todo sin ser consciente de ello— comer emocionalmente puede afectar al peso, la salud y el bienestar general.

No hay mucha gente que haga la conexión entre el comer y emociones. Pero entender qué desencadena la conducta de comer emocionalmente puede ayudar a seguir los pasos necesarios para dejar de hacerlo.

Uno de los principales mitos sobre comer emocionalmente es que lo desencadenan emociones negativas. Sí, es cierto que la gente a menudo se refugia en la comida cuando está estresada, se siente sola, triste, ansiosa o aburrida. Pero comer emocionalmente también se puede asociar a emociones positivas, como el romanticismo de compartir un postre en el día de San Valentín o la celebración de un banquete en un día festivo.

A veces comer emocionalmente se asocia a acontecimientos vitales importantes, como una muerte o un divorcio. Pero más a menudo son los innumerables y pequeños estreses cotidianos los que hacen que las personas busquen consuelo o distracción en la comida.

Los patrones de comer emocionalmente se pueden aprender: un niño a quien siempre se le da un dulce tras un logro importante puede crecer utilizando los dulces como recompensa por el trabajo bien hecho. Un niño que recibe galletas por dejar de llorar puede aprender a asociar las galletas al consuelo.

No es fácil "desaprender" los patrones de comer emocionalmente. Pero es posible. Y el primer paso consiste en tomar conciencia de lo que está ocurriendo.

 

Hambre o Ansiedad

Estos hábitos incorrectos construidos desde pequeños dificultan detectar las verdaderas necesidades alimentarías.

Es preciso comer siempre que se tenga hambre, tenemos que aprender ha escuchar lo que nos dice nuestro cuerpo; él sabe cuándo, cuánto y qué quiere comer por sus necesidades nutricionales; él es el que necesita de los alimentos para mantenernos saludable.

El ingerir al menos las cuatro ingesta diarias (desayuno, almuerzo, merienda y cena) en los horarios (no dejando pasar más de 3hs. entre una ingesta y otra) y cantidades adecuadas ayudará a detectar con naturalidad la verdadera sensación de hambre.

 

Que la comida no sea tu refugio ni tu castigo

Algunas personas utilizan el alimento como un aislante emocional del malestar que les provoca llevar una vida sin sentido y carente de motivaciones.

Con el fin de protegerse, comen más o menos alimentos creyendo que los mismos ayudarán a satisfacer o resolver sus problemas emocionales, huyendo y refugiándose en el consuelo, el olvido o la satisfacción que les provoca comer.

Hay personas que castigan a su cuerpo con dietas restringidas como si él fuera su peor enemigo creyendo que la solución a sus problemas es adelgazar pensando que sus dificultades se deben a esos tres, cinco o diez kilos de más.

La falta de autoestima puede empujarnos a buscar erróneamente soluciones a tra¬vés de la comida pero lo único que se consigue es ir deteriorando la salud mental y física.

Lo cierto es que el momento de comer no implica únicamente la satisfacción de una necesidad biológica, sino también psicológica igualmente importante.

Por lo tanto la buena alimentación es mucho más que proveer al cuerpo de los nutrientes que necesita para estar perfectamente sano; comer es placer y también un acto social destinado a establecer lazos afectivos.

 

Aprender a saborear los alimentos

La comida debe ser una ocasión para compartir y disfrutar; es importante darle el lugar, el tiempo y la tranquilidad que merece.

Comer rápido equivale a no registrar lo que se come y las ganas de saborear un buen menú seguirán intactas.

En cambio cuando los minutos no nos corren porque estamos organizados le damos tiempo a la comida para que llegue al estómago y a los jugos digestivos para que comiencen el proceso de digestión, experimentando la sensación de saciedad totalmente liberados del malestar que produce engullir los alimentos por falta de tiempo.

 

Identificar las situaciones críticas

La comida esta directamente relacionada con lo emocional por lo tanto debemos reconocer aquellas situaciones que puedan afectar nuestra alimentación y por lo tanto nuestro bienestar.

Es de mucha utilidad tomar nota de todo lo que ingerimos, también prestar atención a nuestro entorno, como por ejemplo, si estamos solos o acompañados, cual es nuestro estado anímico (Aburrido, triste, alegre), si el lugar es agradable o no. si nos tomamos el tiempo necesario. etc.

Explorar todos estos datos y volcarlos en un registro diario es de mucha utilidad para examinar nuestra conducta y que situaciones emocionales influyen a la hora de alimentarnos

 

Hambre física versus hambre emocional

Hasta cierto punto, todos somos comedores emocionales (¿quien no ha encontrado un recoveco en el estómago para el postre tras una opípara comida?). Pero en algunas personas comer emocionalmente puede ser un problema real, al provocar aumento severo de peso o ciclos de atracones y dietas draconianas.

 

Administran su alimentación como si fuera un presupuesto

Todos tenemos un cupo de calorías al día. Se trata de gastarlas lo mejor posible. Pongamos un ejemplo. Tiene un presupuesto para comprar tres electrodomésticos: un lavavajillas, una nevera y una lavadora. Sin embargo, al entrar en la tienda compra otros artículos.

Cuando se quiere dar cuenta ya no tiene el dinero suficiente para comprar lo que necesitaba y se ha llenado de trastos inútiles.

Esto es lo que hacemos, cuando comemos galletas, palomitas, patatas fritas, refrescos de cola, comidas preparadas poco saludables, toda clase de snacks, dulces ... Se queda sin hambre, se quita de lo que es necesario : verduras, frutas, legumbres, pastas, carnes, pescados, huevos, lácteos ... y se llena de calorías inútiles. Pruebe a eliminarlos o reducirlos al máximo, ¡ verá qué diferencia ! para su salud y para su presupuesto.

 

Buscando obtener el mejor rendimiento

Todo el mundo sabe hay que comer de todo y que la comida tiene que ser variada y fragmentada en varias tomas. Si en una comida se gasta el 80% de sus calorías y las emplea casi exclusivamente en un grupo (hidratos, proteínas, grasas) ha agotado sus posibilidades de adquirir el resto de nutrientes que necesita. Tiene dos problemas. Ha obtenido un rendimiento un poco pobre y lo más probable es que adquiera nuevas calorías a costa de ganar peso.

 

No cuentan jamás las calorías, pero conocen su valor

Si piensa en su alimentación como en un presupuesto bien gestionado, nunca se dedicará a contar calorías. Hará partidas, cuya suma tiene que cuadrar con el total de calorías asignado al día. Sabrá de antemano lo que tiene que comer y lo que no.

Intentan mantener los horarios

Cuando alguien se come un sandwich en el coche y no tiene tiempo de ir a comer, siempre dice : "es que hoy no he comido". Se quiera o no, el sandwich cuenta; lo mismo sucede con los cafés y azucarillos que nos tomamos a lo largo del día. Mantener un orden de comidas, a sus horas y lo más equilibradas posible, le ayudará a tener la sensación de que ha comido y no tendrá necesidad de pasarse el día picando.

 

No renuncian a nada, pero saben compensar

Nada les impide comer en un momento dado frutos secos, turrón o pastelitos con nata. Pero lo hacen con moderación. Si un día se pasan, porque hay una comida especial, al día siguiente compensarán con fruta, ensalada y algo ligero.

 

Son conscientes de que la comida no es un juego

Se ha fijado que la publicidad de algunos productos dirigidos al segmento infantil -adolescente utiliza como argumento el factor "divertido". ¿Qué consecuencias tiene esto? Las verduras no gustan porque no son divertidas, pero muchos productos con un alto contenido en grasas y azúcares sí lo son , porque invitan a la aventura a través de campañas masivas de publicidad.

La relación entre salud y dieta se recoge en nuestro refranero: "Somos lo que comemos", "De lo que se come, se cría" y la educación nutricional no es un juego, por mucho que algunas empresas intenten llevarle a ese terreno con falsas promesas.

 

La comida es un placer necesario

Saber disfrutar de los placeres es una magnífica actitud frente a la vida. Pero hay que hacerlo como todo en la justa medida. El equilibrio siempre es difícil de practicar.

 

En economía hay una teoría, la de la utilidad marginal, que es muy ilustrativa. El primer vaso de agua nos lo tomamos con verdadero gusto, el segundo vaso, ya nos apetece menos. Coma lo justo y busque el placer de las cosas sencillas. Hoy el lujo, es que los productos sepan a lo que tienen que saber.

 

Pero no el antídoto contra la ansiedad

No pican entre horas. Qué impresión le causaría si una persona se pasa el día visitando la nevera o la máquina de café de la oficina.

Puede que en el segundo caso, no le apetezca trabajar. Pero el intentar resolver los problemas comiendo, lo único que hace es agravarlos.

 

Cocinan todos los días, pero no hacen alta cocina

No intentan imitar a los grandes cocineros. Son gente realista. Pero en sus casas se come muy bien. Saben cocer, freír, saltear, hornear, controlan los tiempos, los platos están en su punto. A diario, recetas sencillas, tan sencillas que no miran ningún libro y sobre todo rápidas. Ellos, también, tienen el tiempo justo y no echan mano de las comidas preparadas.

 

Su nevera y despensa están bien organizadas

Para cocinar hay que ser previsor y planificar las compras en función de las comidas. En la nevera, productos para toda la semana. Son los frescos : verdura, fruta, carne, pollo, pescado, queso, leche, huevos, yogur . .. En la despensa, productos para todo el mes. Aceite, arroz, pasta, patatas, legumbres, bacalao salado, jamón serrano, algún embutido de calidad, latas de bonito, sardinas .. Cosas sencillas, para comer bien, sano y sin complicarse la vida.

 

Les gusta hacer la compra

Hay personas, que cuando visitan una ciudad, les gusta ver el mercado. Indicativo, ¿no?. Si no le gusta comprar, si no sabe distinguir un pescado verdaderamente fresco del que empieza a oler o no sabe en qué se distingue una alcachofa tierna, nunca comerá verdaderamente bien.

 

Llevan una vida activa

En Inglaterra y según los datos de la "UK National Food Survey" la ingesta de energía por cabeza se ha reducido en un 20% entre 1940-1990. Hoy un inglés consume entre 300 y 400 calorías menos que hace un par de décadas, sin embargo cada vez hay más personas que tienen sobrepeso. La televisión, el ordenador, el coche ... son los culpables. Hacer ejercicio es imprescindible y no siempre es necesario apuntarse a un gimnasio. Basta con ir andando a los sitios.

 

Comparten sus gustos con la familia y se sientan juntos a la mesa

"El plato que hacía mi madre, el mejor del mundo". Esta expresión que seguramente habrá oído en más de una ocasión indica que es en la familia donde se educa, se transmiten los hábitos alimenticios y se aprende a cocinar. Es muy importante reunirse en torno a la mesa, comer juntos y respetar unos horarios.

 

FACTORES PREDISPONENTES

 

Cambios corporales-emocionales en la adolescencia: físicos, aceptación del cuerpo, sexualidad, Emociones cambiantes, relaciones grupo-familia.

Separaciones y pérdidas.

Rupturas conyugales de los padres.

Obesidad previa.

Críticas respecto al cuerpo.

Enfermedad adelgazante.

Acontecimientos vitales estresantes.

Práctica de actividades físicas que exigen estar delgadas.

Clasificación: DSMIV

Anorexia nerviosa

Bulimia nerviosa

Otros T.C.A. (trastorno por atracón)

Anorexia nerviosa: criterios diagnósticos (DSMIV)

Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando la edad y talla.

Miedo intenso a ganar peso a convertirse en obeso, incluso estando por debajo del peso normal.

Alteración de la percepción del peso o la silueta corporal, exageración de su importancia en la autoevaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal.

En las mujeres pospuberales, presencia de amenorrea (tres ciclos consecutivos).

 

Tipo :

 

-restrictivo.

-compulsivo/purgativo (presencia de atracones/purgas).Bulimia nerviosa : criterios diagnósticos (DSMIV)

Presencia de atracones recurrentes.

Conductas compensatorias inapropiadas, de manera repetida, con el fin de no ganar peso, como son provocación del vómito, uso de

laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos; ayuno y ejercicio excesivo.

Los atracones y conductas compensatorias tienen lugar, como promedio, al menos dos veces a la semana durante un periodo de 3

meses.

La autoevaluación está exageradamente influida por el peso y la silueta corporal.

La alteración no aparece exclusivamente en el trascurso de la anorexia nerviosa.

 

Tipo :

 

-purgativo.

-no purgativo: empleo de conductas compensatorias como el ayuno o el ejercicio excesivo, pero no recurre regularmente al vómito, ni usa laxantes, diuréticos o enemas.

Trastorno por atracón : criterios diagnósticos (DSMIV).

-Episodios recurrentes de atracones. Un episodio de atracón se caracteriza por las dos condiciones siguientes

-ingesta en un corto periodo de tiempo (p-e- 2 horas) de una cantidad de comida definitivamente superior a la que la mayoría de la gente podría consumir en el mismo tiempo y bajo circunstancias similares.

-sensación de pérdida de control sobre la ingesta durante el episodio (no poder parar de comer o controlar que y como se come).

-Los episodios de atracón se asocian a tres o mas de los siguientes síntomas :

-ingesta mucho más rápida de lo normal.

-comer hasta sentirse desagradablemente lleno.

-ingesta de grandes cantidades de comida a pesar de no tener hambre.

-comer a solas para esconder su voracidad.

-sentirse a disgusto con uno mismo, depresión, o gran culpabilidad después del atracón.

-Profundo malestar al recordar los atracones.

-Los atracones tienen lugar, como media al menos dos días a la semana durante seis meses.

-El atracón no se asocia a conductas compensatorias inadecuadas en el transcurso de una Anorexia o Bulimia Nerviosa. Anorexia

nerviosa: cuadro clínico

Inicio en la adolescencia (13-20 años, porcentaje más alto).

Comienzo insidioso. 80% tras comienzo dieta.

Solo un porcentaje pequeño presentaba obesidad, resto se “sentían” gordas.

Reducción inicial de alimentos que engordan.

Perdida de tejido adiposo las anima a continuar, aumentando la obsesión por el peso. comida.

Niegan cansancio. No les preocupa pérdida de masa muscular. Alegría ante amenorrea.

A mayor pérdida de peso, mayor distorsión de la imagen corporal.

Comienzan a aparecer otros síntomas : pérdida de temperatura corporal, disminución de las horas de sueño, aumento de la actividad útil (estudio), ansiedad ante rendimiento académico, aislamiento, conductas peculiares y extrañas en torno a la comida (esconder,

acumular y/o tiras alimentos, desmenuzar la comida, irritación ante la presencia de aceite-grasa, poner excusas para no comer con los demás, coleccionar recetas, preocupación por las calorías de los alimentos, etc.).

Frecuente presencia de ejercicio físico excesivo.

Algunas pacientes realizan conductas purgativas (vómitos, uso de laxantes, anorexígenos, diuréticos).

El aislamiento social se va produciendo poco a poco, al dejar de salir con las amigas, poniendo de excusa que beben, fuman, etc. los padres ven inicialmente con buenos ojos que no salgan mucho y que saquen mejores notas,.

Inicio de cambios emocionales : irritabilidad, labilidad, ansiedad, obsesividad.

Dinámica familiar comienza a resentirse.

Bulimia nerviosa: cuadro clínico

Mayor dificultad, el diagnóstico precoz.

Con frecuencia es diagnosticada por Internistas y odontólogos.

Inicio a edades posteriores a la AN (16-20 años).

Comienzo : ¼ parte tras AN-restrictiva, otra ¼ parte con un cuadro bulímico y resto tras haber presentado conductas anoréxicas.

En cualquier caso, se inicia a partir de una dieta, entrando en el círculo incapacidad para seguir dieta-atracones-conductas compensatorias.

Los vómitos producen inicialmente alivio pues permiten controlar peso y disminuye las Tensiones familiares a las horas de las comidas, posteriormente, son percibidos como pérdidas de control y aparecen sentimientos de culpa. Se establece una dinámica parecida a las adicciones.

Los atracones, suelen producirse a escondidas.

En pacientes jóvenes no es infrecuente que escondan envoltorios de alimentos escondidos en lugares de fácil acceso para las madres ¿petición de ayuda?.

Trastorno por atracón: cuadro clínico

Inicio en la edad adulta (18 a 30 años) y remite con el tiempo.

El atracón es un fenómeno frecuente en poblaciones clínicas, pero también en sujetos normales (2-3% de la población).

Obesidad. Historia de dietas “desde siempre”, con fracasos reiterados.

Sienten vergüenza por su físico, preocupación por el peso, silueta, idealización de la delgadez, lo cual lleva al círculo dieta-fracaso-dinámica muy alterada de la alimentación.

Viven los atracones como pérdida de control: omer muy deprisa, comer hasta notar una desagradable sensación de plenitud, gran cantidad de comida (2600-3000 calorías) aún no existiendo hambre.

Tras el atracón sienten un profundo malestar psicológico (culpa, depresión, rabia).

No suelen mostrar estrategias compensatorias.

El atracón puede desencadenarse tras sentimiento de vacío, ansiedad, contratiempos, etc.

Insatisfacción llamativa con imagen corporal, acorde con la obesidad objetiva ( no distorsiones perceptivas).